IMG_7247Después de haber pasado unos días instalándonos y conociendo la ciudad de Medellín, decidimos aprovechar la oportunidad de visitar la Zona Cafetera con sus pueblitos coloridos y su cultura encantadora. Mi padre se mudó recientemente a esta zona ya que se enamoró del paisaje y la vida tranquila del campo y decidimos ir los cuatro a visitarlo quedándonos en su casa el fin de semana.

La ida en la buseta no fue tan mala, solamente nos tocó pasar varias tractomulas que estaban en nuestro camino, jugar con la muerte en las carreteras estrechas de las montañas y parar en seco para dejar que pasara una iguana gigante que se estaba soleando en la mitad de la carretera.

En el camino traté de señalarle a Jonas la vegetación interesante de este país – los árboles de plátano, la caña de azúcar y las plantas de café – pero me di cuenta rápidamente que mi conocimiento de los árboles y las plantas del segundo país más biodiverso del mundo, es limitado. Después de seis horas de trayecto, llegamos sanos y salvos a Filandia, listos para nuevas aventuras.

Juntos con algunos familiares que también vinieron de visita, fuimos a conocer la casa-finca que está construyendo mi papá y su esposa en las afueras del pueblo. Después comimos obleas y fuimos al Mirador de Filandia que por cierto es muy bonito. Por la noche nos llevaron a un restaurante que pudiera describirse como la perfecta combinación de lo urbano con lo tradicional, cocina colombiana mezclada con conocimiento de hotelería del exterior.

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Domingo por la mañana, después de un desayuno tradicional, nos fuimos a otro pueblo cercano llamado Salento. Cuando llegamos nos fuimos a mirar todas las artesanías en la calle turística del pueblo, pero de repente nos dimos cuenta que arriba en el final de la calle algo estaba sucediendo. La curiosidad pudo más que nosotros y terminamos averiguando y haciendo parte de una marcha por los Derechos Humanos, nos dieron camisetas y flautas cuando nos acercamos a ellos.

La organización Dignidad Humana celebró la protesta. Fue provocada por los recientes actos de violencia hacia una niña en la aldea y los chicos que participaron en la marcha habían preparado textos y poemas que recitaban mientras caminábamos por una calle muy transitada y por el parque ubicado en la plaza central del pueblo. No podríamos haber sido más afortunados.

IMG_7223 Salento

 

 

 

 

 

 

A la hora de almuerzo la mayoría pedimos trucha a la plancha – la especialidad local. También vale la pena mencionar que el café de la región de Quindío es absolutamente delicioso y cada restaurante, bar o quiosco tienen sus propios tipos y granos que muelen. Muy recomendado para todos los amantes del café.

Jonas y Adelaida tuvieron que devolverse ese mismo día, pero Diana y yo nos quedamos una noche mas y fuimos afortunadas porque estuvimos en el valle del Cocora donde es nativa la palma de cera y pudimos ver muchas de diferentes tamaños. La palma de cera es la palma más alta del mundo y es el árbol nacional de Colombia.  

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