A las cinco de la mañana empezaron a sonar los despertadores, nadie se quería despertar, era muy temprano para la hora habitual, pero teníamos que llegar a las 7am a Itagüí así que no se podía hacer más pereza.

A las 7am Jorge, Nolberto e Isabel de la Fundación Conconcreto nos estaban esperando para ir a Bolombolo. La Fundación Conconcreto tiene un programa llamado semilleros en el cuál trabajan con niños de escasos  recursos que están escolarizados haciendo con ellos en su tiempo libre (antes o después de ir al colegio) talleres en los que aprenden valores y principios para que desde pequeños piensen en el otro y a medida que crecen puedan fabricar alrededor de ellos un entorno positivo. La Fundación Conconcreto nos presto un espacio en sus oficinas para que Con Lupa pudiera tener una oficina. Gracias a tener la oportunidad de estar con ellos y de que nos inviten a sus actividades estamos aprendiendo sobre talleres y educación para niños con expertos.

Nos subimos al carro y partimos para el corregimiento de Bolombolo ubicado a menos de dos horas de Medellín a orillas del río Cauca. En Bolombolo la Fundación Conconcreto desarrolla uno de sus semilleros e invitaron a Con Lupa para participar en dos talleres. Son 100 niños que participan del taller. Llegamos a las 9am y los niños de la sesión de la mañana estaban esperando ansiosos el taller, nos veían extrañados de encontrar cara nuevas. En la sesión de la mañana los niños eran pequeños más o menos entre 7 y 10 años. Primero nos introdujeron el taller: los niños nos fueron contado que aprendieron el año pasado en los semilleros, ¿cuáles valores aprendieron?. Aprendí de ellos varias cosas, una de ellas es que la resiliencia es la capacidad de asumir situaciones difíciles o limites y sobreponerlas.

Con Lupa hizo con ellos pequeñas actividades (que llamamos energizers en Cisv) para que los niños suelten energía y se concentren durante la actividad principal. Ésta fue hacer con los niños el manual de convivencia del taller, ellos eran los encargados de ir poniendo las reglas a medida que tiraban una pelota, el que tiraba la pelota debía decir una regla y el que la recibía también. Al final se leían todas las reglas y los niños debían aceptarlas firmando y poniendo su huella en el papel donde estaba escrito el manual. Luego de la actividad los niños recibieron un refrigerio y salieron a su casa corriendo para almorzar y prepararse a ir al colegio que empezaba a las 2pm.

Mientras que empezaba el taller de la tarde Nolberto nos acompaño a recorrer Bolombolo, caminamos por la plaza y las casas. El pueblo ha estado inundado varias veces porque queda al lado del río Cauca y con las lluvias el río crece. Cuando esto sucede los habitantes se tienen que mover porque sus casas quedan tapadas por el río. Bolombolo es un pueblo de bajos recursos que vive del trabajo informal y por él pasa una de las carreteras importantes de Antioquia. Como decidimos caminar a las doce del día a pleno rayo de sol el calor que estaba haciendo no era normal para nosotros, Andrea estaba feliz pero Jonas, Adelaida y yo no tanto.

Luego almorzamos y cuando terminamos ya era hora para el siguiente grupo de niños está vez llegaron más niños entre 9 y 14 años. La dinámica fue muy similar a la mañana, también se hizo el manual de convivencia con ellos. La parte más interesante fue cuando los niños empezaron a hacer preguntas sobre Noruega, les impacto mucho que los noruegos coman ballena, que hablen un idioma que suena tan diferentes para nosotros, que tenga temperaturas bajo cero, que quede tan lejos que para llegar sea necesario viajar en avión.

Ir a Bolombolo para ConLupa fue una experiencia increíble, tener la oportunidad de conocer a los niños, oír sus preguntas, ver como responden, poder compartir con ellos y con las personas de la fundación un día no tiene precio. Esperamos en los días que nos quedan tener la oportunidad de ir a más talleres con la fundación.